Los vivíparos: datos básicos de mantenimiento y como hacer frente a sus enfermedades

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Ya desde los primeros tiempos de la acuariofilia, los vivíparos fueron y aun a día de hoy siguen siendo, la puerta de entrada al mundo de los acuarios. Sus brillantes colores, sus múltiples variedades, su facilidad de reproducción, su asequible precio, disponibilidad y su, en teoría, resistencia y facilidad de “manejo” por parte de los aficionados que empiezan, hace que a día de hoy se reproduzcan por millones en centenares de criaderos del sudeste asiático y florida para su posterior comercialización en todo el mundo.

Los cuatro vivíparos mas comunes de encontrar en los comercios son los Guppys ( Poecilia reticulata ), Mollys ( Poecilia sphenops ), Xiphos ( Xiphophorus helleri ) y los Platys ( Xiphophorus maculatus ), su denominación de vivíparos no es del todo cierta, pues si bien es cierto que dan a luz alevines vivos, no es menos cierto que incuban los huevos dentro de la madre, con lo que la denominación correcta es la de ovovivíparos, es decir, animales que si se reproducen por huevos pero que a diferencia de los demás peces, estos son incubados dentro del vientre materno.

Los Vivíparos son originarios de centro América y sur de EE.UU., aunque también se les puede localizar en el norte de Sudamérica, pero a día de hoy y debido a que es en el sudeste asiático donde en mayores cantidades se les cría, el famoso Guppy, dejado de ser el estandarte de los ríos de Trinidad par convertirse en el más común de los habitantes de muchos cursos Asiáticos. Proceden de aguas duras con Ph por encima de 7,5 y con gran concentración de sales Dh entre 15-30º e incluso, a algunas especies se les puede encontrar en aguas salobres. Habitan cursos de aguas no muy rápidas en zonas donde la vegetación crece permitiendo las puestas de insectos, de cuyas larvas se alimentan (especialmente los Guppys), así como de la proliferación de algas, importantísimas en su dieta, especialmente en el caso de Mollys, que sufren rápidos deterioros si en su dieta de acuario no se les suministra una buena y abundante cantidad de materia vegetal.

Con estas nociones básicas ya tenemos una pequeña hoja de ruta para enfrentarnos a los problemas que estos pequeños puedan presentar al ser adquiridos y adaptados al acuario. Del intrincado y enorme mundo de las enfermedades de acuario, estos vivíparos han demostrado a lo largo del tiempo que se trata de animales muy duros capaces de soportar condiciones bastante malas de mantenimiento sin mostrar síntoma alguno de patología, sin embargo a día de hoy me atrevería a decir que ocurre justo lo contrario, la endogamia selectiva a la que han sido sometidos para obtener las múltiples variedades, el hacinamiento, las condiciones de alimentación en los criaderos para que crezcan mas rápido, las hormonaciones, etc., etc., han convertido a estos peces en unos de los más delicados de aclimatar y de los mas propensos a enfermar, si bien es cierto que la mayoría de las variedades, responden bien a los tratamientos.
Las enfermedades más comunes que afectan a nuestros vivíparos son 7, a saber:

  • Bacterianas : Tuberculosis, Tetrahymena , columnaris y la putrefacción de aletas.
  • Víricas : Hidropesía.
  • Parasitarias : Oodinium y el punto blanco.

Además de aquellas afecciones no infecciosas como la avitaminosis, la Tripanoplasma, deformaciones, Afecciones cutáneas, opacidades oculares etc. Pero ¿Cómo hacer una línea de frente efectiva ante estas enfermedades? Independientemente de que enfermedad sea y de que tratamiento debamos aplicar, existen una serie de reglas básicas para el mantenimiento y la adaptación de estos animales.

  1. Deberemos de evitar el uso de aguas blandas o ácidas, Está más que comprobado que el uso de aguas blandas favorece de manera desmesurada la aparición de problemas derivados de hongos (especialmente en el caso de los Molly) y de bacterias en todos ellos. Por lo tanto, un Ph de entre 7.5 y 8.0 y unas durezas medias de 15º son las más adecuadas, Que deben de ser aun mayores en el caso de los Black Molly.
  2. Necesitan aguas limpias, poco cargadas de materia orgánica y con renovaciones frecuentes, esto ayuda a que sus ciclos reproductivos sean continuos y que además, evitemos problemas con enfermedades parasitarias que tan rápido se propagan entre ellos.
  3. Gustan de temperaturas altas, si bien es cierto que soportan sin problema alguno temperaturas de hasta 18 grados o menos, son tremendamente afectados por lo que se conoce como tripanoplasma, o enfermedad del sueño, que deriva de manera casi instantánea en enfermedades bacterianas.
  4. Al menor síntoma de algo, efectuar baños en aguas salobres, a una densidad de unos 1010-1012 y de unos minutos de duración, donde sus dañadas membranas podrán recobrarse y actuar de forma instantánea en contra del patógeno, sin olvidar, la gran capacidad desinfectante de los baños de sal.
  5. Deberemos de suministrarles una dieta muy rica en materia vegetal alternada con larvas rojas de mosquito (especialmente en el caso de los guppys), para conseguir que su sistema inmune esté siempre al 100%.
  6. La última y mas importante, la prudencia. Es fácil llegar a una tienda y quedarse “pasmado” delante del cristal de un acuario ante estos bellos peces, sin embargo, su compra entraña un grave riesgo de contagio en una comunidad cerrada como es nuestro acuario. Deberemos de observar todo el tanque, e incluso toda la batería de acuarios que se encuentre bajo un mismo sistema de filtración. En el caso de encontrar algún animal en mal estado, nadando plegado de aletas, nadando con bamboleos, pálido, arrascándose contra piedras y adornos, boqueando en exceso cerca de la superficie etc., con rastros punto blanco, aletas deshilachadas o zonas blanquecinas, deberemos de suspender automáticamente la compra, pues seguramente nuestro futuro inquilino sea portador de alguno de esos males y no tardará en transmitirlo a nuestro acuario. Además antes de sacarlo de su acuario de venta deberemos de preguntar al dependiente los valores del agua que utiliza, pues si estos difieren mucho de los valores nuestro acuario puede ser que pese a que el animal no muestre síntoma alguno, sea portador de algún patógeno y ese cambio drástico de medio baje en exceso el sistema inmune del pez y desencadene la enfermedad.


Una vez hecho todo esto, si así todo nos encontramos con síntomas de alguna de estas enfermedades deberemos de identificarla rápidamente y actuar en consonancia, generalmente, como ya se ha dicho, estos animales responden bien a los tratamientos, y si descontamos la tetrahymena y la hidropesía de origen vírico, sin cura posible, las demás son un pequeño problema con solución.

Para las enfermedades de origen bacteriano y parasitarias existen numerosos preparados comerciales que ayudan a erradicarlas de manera efectiva (descontando la Tetrahymena ) y que deberemos de emplear de manera precisa en cuanto a las cantidades y evitar así resistencias, y cautelosa, pues en la mayor parte de los casos, por no decir en su totalidad, exterminan la mayor parte de la colonia bacteriana del filtro (especialmente los antibacterianos general y el azul de metileno o el verde malaquita mas comúnmente), por lo que deberemos de subir la T en torno a los 30ºC (32ºC en caso del famoso punto blanco) para aumentar los metabolismos del pez y del parásito y que así la medicación se muestre mas efectiva, aumentaremos la agitación de la superficie del agua por medio de venturas, flautas a la salida de los filtros o bombas de aire, pues la alta temperatura unidos a la acción del medicamento van a dar como resultado la drástica reducción de la tasa de O2 disponible. Generalmente estos tratamientos se renuevan cada dos días, dejando al menos seis horas entre tratamientos donde efectuaremos un cambio de agua de entre un 25 y un 50% y filtraremos con carbón para erradicar cualquier residuo del medicamento así como para retirar parte de la materia orgánica acumulada en exceso por la poca actividad bacteriana del filtro. Por descontado que durante el proceso de medicación se debe de alimentar a los animales varias veces al día, en muy pequeñas cantidades a ser posible con comida viva o congelada de calidad, para este menester, tanto las larvas rojas de mosquito, como la artemia salina han demostrado en multitud de ocasiones su eficacia. Con todo esto, y una vez no veamos rastro alguno de la enfermedad, prolongaremos su tratamiento de dos a cuatro días mas, para asegurarnos que ningún patógeno que no esté aun en fase libre, vuelva a darnos problemas un par de días después.

En el caso de las enfermedades no infecciosas, decir que las encontramos de dos tipos, las que ya están cuando compramos el pez, avitaminosis, deformaciones, alteraciones cutáneas, acumulaciones de cutícula etc., y las que aparecen por motivo de una mala adaptación o de un medio en mal estado, Tripanoplasma, Exoftalmias, opacidad ocular. Si cuando compramos el animal “hacemos los deberes” y observamos con dedicación los acuarios y los animales a la venta, evitaremos comprar animales con deformaciones etc., que serán un seguro foco de infección para nuestro tanque. Si además de observar con detalle los animales a comprar, hacemos correctos transportes, cortos, a oscuras y sin demasiados movimientos, correctas adaptaciones, lentas, largas, en aguas limpias sin acumulaciones de materia orgánica (siempre es bueno cambiar agua antes de introducir animales nuevos), al Ph adecuado, con las luces apagadas, habiendo dado de comer previamente a los animales habitantes del acuario y vigilando la temperatura en todo momento es casi improbable que suframos de alguna de estas alteraciones.

Como resumen decir que con todo este ladrillo solo pretendo desmitificar la fama de “duros” que este tipo de animales tienen, y que a día de hoy, si bien es cierto que se venden para neófitos, deben de ser tratados con el máximo respeto y cuidado, pues me atrevería a decir que te van a dar mas problemas 10 guppys que 10 discos o 10 cíclidos enanos.

Autor: Ikerka
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